Cocaína y heroína, un «juego» peligroso

«No tenía miedo a nada, ni siquiera a morir»

Enriqué empezó a consumir drogas con 12 años y con 20 dependía de la heroína

Muchos jóvenes prueban la marihuana, hacen botellones, experimentan. No son conscientes de que la situación puede torcerse y mucho. Algunos se quedan ahí pero desgraciadamente otros, siguen buscando sensaciones más fuertes y acaban inmersos en el consumo de las denominadas drogas duras. Es lo que le ocurrió a Enrique.

Cocaína y Heroína, un «juego» peligroso

Empezó a consumir drogas blandas con 12 años porque quería evadirse de sus problemas. Y es que a 

pesar de su juventud había sufrido bastante. Tenía muchos complejos, era tartamudo y se reían de él. Además, su madre, desde que la detectaron cáncer, se debatía constantemente entre la vida y la muerte. Posteriormente quería más, la marihuana no le era suficiente y probó sustancias nuevas.

Con 17 años consumía cocaína habitualmente, pero lo peor llegó cuando, tras un desengaño amoroso, se refugió en la heroína. A partir de ese momento la droga se adueñó de su vida. Para trabajar, para salir a la calle, para todo, tenía que consumir. ¿Las consecuencias? El dinero no le llegaba así que comenzó a traficar y posteriormente a robar junto a sus amigos del barrio. “En esos momentos no veíamos el peligro. No teníamos miedo a nada, ni siquiera a morir”, relata Enrique.

Cárcel, hospital o cementerio: las consecuencias de las drogas

La situación era incontrolable. Perdió el respeto a sus padres, les insultaba, les empujaba y les hizo sufrir tremendamente. Ignacia, una vecina de sus padres recuerda que su madre estaba desolada, no sabía qué hacer con él. Cuando le metieron preso fue un golpe durísimo. Y es que sus actos delictivos le llevaron a la cárcel durante unos meses. También acabó en el hospital por una sobredosis.

Los ex-adictos dicen que la heroína y la dependencia a otras sustancias solo tienen tres salidas: la cárcel, el hospital o el cementerio. Enrique visitó las dos primeras. Por desgracia, otros amigos suyos no tuvieron tanta suerte y hoy no pueden contarlo.

Acudió a psicólogos y a clínicas de desintoxicación. Conseguía limpiarse durante los 6 meses que permanecía encerrado, pero cuando salía recaía de nuevo. Tenía ya 28 años y pensaba que no tenía solución.

La labor de La Mano Que Ayuda le devolvió la esperanza

Una noche que estaba en casa escuchando la radio, sintonizó un programa que le hizo recuperar la esperanza. En él, las personas narraban historias similares a la suya y contaban cómo lo habían superado gracias a la labor de La Mano que Ayuda. Así que decidió acudir a una reunión. Le gustó y continuó yendo. Encontró la motivación que tanto necesitaba. Puso en práctica todos los consejos que recibía en las charlas y en pocos meses consiguió dejar 17 años de drogas.

Ahora Enrique ha formado su propia familia, tiene trabajo estable, una vida organizada y se siente pleno.

España es el quinto país de toda Europa en el que más cocaína y cannabis se consume según el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías. Gracias a La Mano que Ayuda, Enrique ha conseguido tener una segunda oportunidad ¡y no piensa desaprovecharla! De hecho, lleva ya 25 años sin consumir.