“Por nada andéis ansiosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.”

(Filipenses 4:6)

  • No estés ansioso por nada.
  • Preséntale a Dios tu petición, a través de la oración o a través de la súplica.
  • Aguarda, espera y cree sin reclamar de ti mismo y de Dios la respuesta.
  • Dados estos tres pasos, manifiesta tu fe. Imagínate respondido. Dale gracias a Dios, alaba Su Nombre, en fin, mantente en un estado alegre como el de quien ya recibió el pedido.

Si haces tú parte, el Señor Jesús hará la de Él.
Si no lo hace ahora, lo hará dentro de poco.
Si no lo hace dentro de poco; lo hará más tarde.
Si no lo hace más tarde u hoy, lo hará mañana.
Si no lo hace mañana, lo hará pasado mañana.
Mantente en este ritmo de espera confiado.
Mientras tanto, las ansiedades, las preocupaciones y los miedos desaparecerán.
¡No tienes ni idea de lo rápido que se realizará tu sueño!


Sigue estos pasos y ten la vida realizada, ¡en el Nombre del Señor Jesucristo!


 

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