Repasamos algunas de las mejores y peores comidas para el verano, según la ciencia. Estos son los alimentos más saludables y más perjudiciales que deberías tomar (o no) durante el próximo período estival.

El verano se trata de la estación favorita de muchas personas, ávidas de sol, playa, picnics y mayor descanso. Sin embargo, y aunque muchos asocian el verano a más ejercicio, pérdida de peso o hidratación permanente, lo cierto es que muchas personas en el período de descanso, ingiriendo y abusando de los alimentos procesados, los snacks industriales o los azúcares refinados, presentes en bollería o helados.

A continuación repasamos, según las evidencias científicas, algunos de los mejores y peores alimentos para consumir en verano. De este modo, podrás eliminar de tu dieta o al menos reducir los más perjudiciales y apostar por comer con frecuencia aquellos que te van a beneficiar y te aportarán un plus de nutrición y toxificación y no olvides hacer cinco comidas diarias.

Aguacates

Empecemos por los alimentos que deberías consumir: los aguacates son una fruta tropical exquisita y versátil, con la que puedes untar tostadas, preparar guacamole o ensaladas o hacerlos rellenos. Tienen grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas, vitamina E, fibra, potasio y numerosos antioxidantes, entre otras características beneficiosas. Aprende a escoger los aguacates en su punto. Una dosis de 100 gramos te aportará 15 gramos de grasas saludables, 2 de carbohidratos netos, 7 de fibra y 2 de proteína, además de un aporte calórico de 160 calorías.

Arroz integral

El arroz es un cereal nutritivo, exquisito, beneficioso, que además, te permite en verano deliciosas ensaladas.

El arroz, especialmente el integral (que estabiliza tus niveles de glucosa) es beneficioso para tu piel, tu intestino, tu sangre, tu metabolismo, tus niveles de energía, tu presión arterial, tus digestiones o tu sistema inmunitario. Proporciona energía, evita la obesidad y previene problemas como el cáncer.

Salmón

El salmón es uno de los pescados azules más sabrosos y beneficiosos que existen: a la plancha, en papillote, ahumado, en sushi o al horno son algunas de las formas de consumirlo. Tiene numerosos ácidos grasos Omega-3, proteínas y minerales como el yodo, magnesio, fósforo, selenio, hierro y calcio, múltiples vitaminas y resulta beneficioso para tu salud cardíaca, tu sistema óseo.

Sardinas

La sardina es otro pescado azul con grandes beneficios nutricionales y especialmente rico en ácidos grasos insaturados omega 3. Consumiéndolas puedes reducir los niveles de colesterol y los triglicéridos altos, disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y clave para garantizar la buena circulación de sangre.

100 gramos de sardinas contienen 135 calorías, 17,2 gramos de proteínas, 9,4 gramos de grasa (2,5 saturadas, 2,9 monoinsaturadas y 2,10 poliinsaturadas), numerosos minerales como el hierro, el magnesio, el potasio, el fósforo, el yodo o el zinc y vitaminas como múltiples del grupo B (B1, B2, B3, B9 y B12), vitamina A, vitamina D y vitamina E.

Pepino

El pepino es una hortaliza diurética y refrescante, ideal para ceviches veganos, ensaladas y aperitivos. Solamente con aceite de olvida y vinagre ya resulta delicioso. Además, tiene un bajo contenido calórico, alto índice de agua que favorece tu hidratación y te permite eliminar toxinas y reponer vitaminas.

Sandías

Se trata de una fruta deliciosa propia de la época estival que puedas consumir de forma natural, postre o aperitivo, incluso en ensaladas diversas. Una de sus principales virtudes es su alto porcentaje de agua (92%), así como la gran presencia de vitaminas A y C. Es uno de los mejores alimentos saciantes, para eliminar toxinas y permanecer hidratado, además de su delicioso sabor.

Melón

Otra fruta típica de temporada cuyo consumo es habitual y beneficioso en los meses de verano. Comiendo regularmente melón aportarás a tu organismo fibra, antioxidantes, fibra y vitaminas C y A, dormirás mejor, estarás constantemente hidratado, perderás peso y te sentirás más lleno de energía.

Las diferentes variedades de melón poseen propiedades similares, con la leve diferencia de que los naranjos aportan más betacarotenos que los verdes.

Arándonos

Los arándanos son frutos del bosque famosos por prevenir de forma efectiva las cistitis, gracias a la presencia de proantocianidinas. Además, sus beneficios se cuentan a patadas: protegen la salud de tu corazón, luchan contra los radicales libres gracias a la presencia destacada de antioxidantes y contienen flavonoides que potencian tu memoria y mejoran el aprendizaje y otras funciones cognitivas.

Los arándanos también te protegen de la diabetes y de diversas enfermedades cardiovasculares y mejoran tu memoria, son buenos para la vista y retrasan el envejecimiento

Lechuga

El verano es el período para comer sano y eliminar toxinas, y la lechuga es un ingrediente destacado. Esta hortaliza destaca por su riqueza en fibra, lactucina, pectina y betacarotenos, vitaminas como B1, B2 y B3, A, E y C o minerales como el potasio, sodio, magnesio y calcio.

Entre otras ventajas, la lechuga contribuye a combatir la fatiga y la anemia por su presencia de hierro, fortalece las vías respiratorias, tiene efectos sedantes y analgésicos, ayuda a dormir mejor y es ideal para las personas con el colesterol alto. También ayuda a eliminar toxinas y tiene numerosas propiedades digestivas.

Tomates

Emblema de la dieta mediterránea, los tomates destacan por su gran aporte de vitaminas como la A, la K o la C, además de minerales como el hierro y el potasio.

Enumerando algunos beneficios de estos alimentos de verano, los tomates protegen tu visión, mejoran la circulación de la sangre protegiéndote frente a problemas cardiovasculares, cuidan de la piel, previenen el envejecimiento, favorecen el buen tránsito intestinal y son diuréticos naturales, evitando la retención de líquidos y propiciando la eliminación de toxinas.

Zanahorias

Puedes comerlas crudas, ralladas en tus ensaladas, en guisos y platos como los revueltos o las verduras al wok, así como en zumos, batidos y licuados naturales.

Nos encontramos ante una fruta fresca, deliciosa, saciante y fuente de minerales y vitaminas como la A, la B o la C. Por cada 100 gramos nos encontramos con 48 calorías, 1,13 gramos de proteínas, 0,28 gramos de grasa y 10,36 gramos de hidratos de carbono.

Las zanahorias son buenas para la vista debido a su contenido en vitamina A, protegen contra enfermedades como el cáncer de próstata, el corrorectal, la leucemia o el cáncer de pulmón, regulan el azúcar en la sangre, retrasan los efectos del envejecimiento y fortalecen tu sistema inmune.

Carne roja

Aunque no la elimines de tu dieta, si es importante reducir su consumo y desde luego, no comerla todos los días,.Elige siempre carne roja de calidad 1-2 veces a la semana Es preferible consumir carnes magras, mucho más saludables.

Las dietas alta en grasas saturadas y colesterol aumentan considerablemente los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y diverticulitis.

Helados

Los helados procesados o industriales son bastante negativos para la salud, a diferencia de los elaborados de forma artesana o natural. Nos encontramos en ellos con una elevada presencia de azúcares y grasas saturadas: los de crema son los más calóricos y los de hielo, los que menos, aunque las propiedades beneficiosas de estos últimos también son menores. No pasa nada por que los disfrutes en verano, pero debes intentar moderar su consumo. Si son artesanos o elaborados con fruta real y hielo, muchísimo mejor.

Cócteles

El período estival es aquel en el que más aumenta el consumo de bebidas alcohólicas refrescantes como los cócteles. Aquellos como los daiquiris, los bloody mary, los margaritas y un largo etcétera llevan una elevada cantidad de azúcar, alto grado de alcohol, tienen un alto contenido calórico y un índice glucémico de infarto. Disparan tu apetito, ralentizan tu metabolismo y en líneas generales, es mejor utilizar otra bebidas refrescantes mucho más sanas.

Alimentos picantes

El picante tiene componentes que reducen la grasa y prolongan la vida, pero el verano no es la época más propicia para ingerirlo debido a las altas temperaturas. La capsaicina, el componente que contienen los chiles picantes o las guindillas activan las glándulas sudoríparas y provoca ese efecto de sudoración incontrolable.

Si no puedes resistirte al picante, los expertos recomiendan añadir frutos secos al picante.

Dra. Teresa Pérez
Coach de Salud
Médico de Empresa
Especialista en Valoración del Daño Corporal