Se entiende por violencia cualquier acto violento o agresión, basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres que tenga o pueda tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas de tales actos y la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si ocurren en el ámbito público como en la vida familiar o personal.

Esta violencia, muchas veces, es una guerra silenciosa dentro del hogar porque muchas veces suceden en hogares aparentemente normales.

A menudo vemos en el televisión como los vecinos de las mujeres que han sido asesinadas a mano de sus parejas no dan crédito a lo que ha sucedido. En muchos casos ni siquiera había denuncias previas del agresor. Nos resulta incomprensible que as mujeres no denuncien a quienes las tienen aterrorizadas porque, así, están permitiendo que las estadísticas, año a año, aumenten.

Por ellas tenemos que defender las leyes que protegen a las mujeres y fomentar la educación, para que los futuros hombres y mujeres aprendan desde la infancia, que la igualdad, el respeto y la solidaridad son factores básicos en el sexo y en el amor.

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