Tú, como ser humano que eres, tienes muchas y grandes capacidades. Por ejemplo, tienes la capacidad de razonar, de analizar, de observar, de decidir, etcétera, pero ¿realmente estás utilizando esas capacidades? Tenerlas no implica, necesariamente, que las uses, ¿verdad?

Es más, me atrevería a decir que, muchas veces, incluso viendo que otras personas tienen formas de pensar, sentir o actuar diferentes a las tuyas y obtienen los resultados que tú deseas… ¡te resistes al cambio!

Tal vez, su éxito, ni tan siquiera te sirva para plantearte la conveniencia del cambio. Si, además, hablamos de cambiar creencias, hábitos y costumbres “de toda la vida” …
¡Apaga y vámonos! ¿No es cierto?

Esa es la razón por la que continúas manteniendo ideas y creencias falsas, sin sentido, e inútiles para tu bienestar. Ideas que te resistes a abandonar y/o cambiar incluso cuando te suponga pagar un alto precio en salud, alegría, tranquilidad, éxito, amor, prosperidad…

Tú, y todos, merecemos conseguir lo mejor. Tienes el poder y las herramientas necesarias para conseguirlo, pero tienes que saber cómo hacerlo y decidir comprometerte para llevarlo a cabo.

Para ser, hacer y tener lo que deseas existe una “fórmula mágica”: Dar antes de recibir. Ya sé que parece una locura, pero, así como en el acto primordial para vivir que es la respiración, antes de coger una nueva bocanada de aire tienes que expulsar lo que tienes dentro para hacer sitio a lo nuevo… el mismo principio es aplicable a todo lo demás: pensamientos, sentimientos, acciones, comportamientos y elementos materiales.

Por ello, lo primero a efectuar es un cambio de mentalidad: averiguar qué creencias falsas, inútiles u obsoletas mantienes y cambiarlas por nuevos conocimientos y creencias que te den poder, fuerza, ánimo y coraje.

Esta es la base para la toma de nuevas decisiones, la adquisición de renovadas fuerzas y la realización de comportamientos más idóneos. Concretando, toda causa tiene su efecto; y lo que siembres, recogerás. Así que, si quieres que te amen, ama tú en primer lugar; si quieres que te valoren, reconozcan, respeten; hazlo tú primero contigo mismo y con los demás; sonríe, para recibir sonrisas; ofrece un buen servicio para tener un negocio próspero; da talento, creatividad, productividad y entrega para obtener un buen sueldo; crea riqueza para ser rico; porque… Todo lo que se envía, viene de vuelta: ¡Es el efecto boomerang!

Maribel Salvo
Vicepresidenta de LMQA y Psicóloga