Cambiar nuestra propia vida, especialmente en el área económica, no es fácil porque, eso, pasa por consumir la responsabilidad por nuestra propia existencia y reconocer que somos capaces de recrear nuestra propia realidad, volvernos “emprendedores”, saber de dónde venimos, dónde es-tamos y a dónde vamos (visión).

¡Pobrecito, no!

Lamentablemente, muchas personas creen que nacieron para ser infelices y sufridoras para siempre. Son las “pobrecitas” quienes, por haber nacido en la pobreza, creen que morirán también en la pobreza, no creyendo en sus capacidades. Cambia tu pesimismo por estados de espíritu optimistas porque eso es una elección tuya y no una imposición de la sociedad.

¡Mentes atrapadas!

Antes de nada, analiza tu mente porque, aquello que nos parece “natural”, en realidad, no deja de ser una trampa en un formato al que nos hemos habituado, no haciendo nada para modificarlo. Encara el mundo como un potencial abierto, donde todo es posible, siempre que, tú, en primer lugar, creas.

¡Auto-saboteadores!

Deja, por fin, de sabotear tu propia vida. Traza metas y objetivos para volverte responsable por ti mismo. Valora aquello que tienes y lo que quieres tener, acordándote siempre de que eres capaz de hacer más y mejor. Busca la forma, trabajando en tu autoconocimiento o pidiendo ayuda profesional cualificada.

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