«Mis problemas empezaron en mi niñez. A partir de los 4 años, comencé a tener asma y eso perjudicó mucho mi crecimiento. Mi vida era del hospital a casa y de casa al hospital. No conseguía tener una vida social por mi estado de salud. En varias ocasiones me llegué sentir como si fuera un estorbo para mi familia, y hasta llegué a preguntarme por qué había nacido.»

Falsas expectativas y problemas en aumento

Después de tantos problemas, Narcisa decidió casarse y formar una familia. Pensó que empezaría una nueva etapa en su vida, pero cayó en la dura realidad: «Yo creía que al casarme iba tener una vida sin problemas, pero fue totalmente diferente. Mi esposo venía de un matrimonio frustrado y eso afectó nuestra relación.» Las cosas fueron de mal en peor, con el paso del tiempo, el matrimonio de Narcisa se iba deteriorando por la incomprensión y las peleas, una escena que se repetía constantemente.

Al no ver una solución a sus problemas Narcisa cayó en una fuerte depresión, y por no conseguir encontrar un alivio en los antidepresivos, buscó otras alternativas para olvidarse de sus problemas: «Para poder ocupar mi mente en cosas comencé a buscar trabajo, ocupar mi tiempo, para así poder distraerme y no pensar en mis problemas.»

La Mano Que Ayuda, la ayuda que necesitaba

«A través de una invitación de una amiga conocí La Mano Que Ayuda, y participando en las cadenas de oración y siguiendo los consejos que me daban, comencé a ver un cambio en mi carácter. Hoy en día soy otra persona, feliz, alegre y tranquila y, además feliz sentimentalmente.»

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