Resistencia a los antibióticos

No hay duda de que los antibióticos son una verdadera maravilla de la medicina moderna. Comenzando con el descubrimiento de la penicilina en 1928, la rápida resolución de las infecciones bacterianas 

gracias a los antibióticos hizo que muchos en la profesión médica se enamoraran de ellos enfocándose erróneamente en los fármacos. Comenzaron a pensar que el peligro de las infecciones para la vida humana era una cosa del pasado.

En 1940 el uso de antibióticos se había generalizado, provocando que tanto los médicos como los pacientes se olvidaran poco a poco de los antibióticos naturales para solucionar las infecciones, con antiguos remedios como el aceite de hígado de bacalao. Este cambio en el paradigma médico ha llevado en las últimas décadas al abuso de antibióticos y al aumento preocupante de superbacterias resistentes a los antibióticos, tales como la cepa de la tuberculosis “TDR” –totalmente resistente a los medicamentos, por sus siglas en Ingles– y el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (MRSA), particularmente en los bebés y los niños.

La excesiva dependencia a la solución de las infecciones basada en medicamentos también ha desencadenado una epidemia de niños y adultos con función intestinal comprometida y enfermedades autoinmunes de todo tipo debido a un ambiente intestinal desequilibrado y el azote consiguiente del síndrome de intestino permeable.

Más allá del problema de la resistencia a los antibióticos son los efectos a largo plazo, de incluso, una sola ronda de antibióticos. La expectativa en la comunidad de la salud de que se puede reparar el daño con probióticos y/o alimentos fermentados y que la flora intestinal vuelve mágicamente a lo normal, está lejos de la realidad.

Incluso el uso a corto plazo de antibióticos puede llevar a que poblaciones resistentes de bacterias se establezcan en los intestinos y persistan hasta 4 años, o tal vez incluso, más tiempo.

Hechos clave

• La resistencia a los antibióticos es hoy una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo
• La resistencia a los antibióticos puede afectar a cualquier persona, sea cual sea su edad o el país en el que viva
• La resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural, aunque el uso indebido de estos fármacos en el ser humano y los animales está acelerando el proceso
• Cada vez es mayor el número de infecciones —por ejemplo, neumonía, tuberculosis, gonorrea y salmonelosis— cuyo tratamiento se vuelve más difícil debido a la pérdida de eficacia de los antibióticos
• La resistencia a los antibióticos prolonga las estancias hospitalarias, incrementa los costes médicos y aumenta la mortalidad

Los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir y tratar las infecciones bacterianas. La resistencia a los antibióticos se produce cuando las bacterias mutan en respuesta al uso de estos fármacos.

Son las bacterias, y no los seres humanos ni los animales, las que se vuelven resistentes a los antibióticos. Estas bacterias farmacorresistentes pueden causar infecciones en el ser humano y en los animales y esas infecciones son más difíciles de tratar que las no resistentes.

La resistencia a los antibióticos hace que se incrementen los costes médicos, que se prolonguen las estancias hospitalarias y que aumente la mortalidad.

Es necesario que se cambie urgentemente la forma de prescribir y utilizar los antibióticos. Aunque se desarrollen nuevos medicamentos, si no se modifican los comportamientos actuales, la resistencia a los antibióticos seguirá representando una grave amenaza. Los cambios de comportamiento también deben incluir medidas destinadas a reducir la propagación de las infecciones, a través de la vacunación, el lavado de las manos, la seguridad en las relaciones sexuales y una buena higiene alimentaria.

Alcance del problema

La resistencia a los antibióticos está aumentando en todo el mundo a niveles peligrosos. Día tras día están apareciendo y propagándose en todo el planeta nuevos mecanismos de resistencia que ponen en peligro nuestra capacidad para tratar las enfermedades infecciosas comunes. Un creciente número de infecciones, como la neumonía, la tuberculosis, la septicemia, la gonorrea o las enfermedades de transmisión alimentaria, son cada vez más difíciles —y a veces imposibles— de tratar, a medida que los antibióticos van perdiendo eficacia.

Allí donde los antibióticos se pueden adquirir sin receta médica para uso humano o veterinario, la aparición y propagación de la farmacorresistencia empeora. En los países que carecen de directrices terapéuticas normalizadas, el personal sanitario y veterinario tiene tendencia a prescribirlos —y la población en general a consumirlos— en exceso.

Si no se toman medidas urgentes, el mundo está abocado a una era post-antibióticos en la que muchas infecciones comunes y lesiones menores volverán a ser potencialmente mortales.

Prevención y control

La resistencia a los antibióticos se acelera con el uso indebido y abusivo de estos fármacos y con las deficiencias en la prevención y control de las infecciones. Se pueden adoptar medidas en todos los niveles de la sociedad para reducir el impacto de este fenómeno y limitar su propagación.

Consejos para prevenir y controlar la propagación de la resistencia a los antibióticos

La población general puede:

  • Tomar antibióticos únicamente cuando los prescriba un profesional sanitario certificado
  •  No pedir antibióticos si los profesionales sanitarios dicen que no son necesarios
  • Seguir siempre las instrucciones de los profesionales sanitarios con respecto al uso de los antibióticos
  • No utilizar los antibióticos que le hayan sobrado a otros
  •  Prevenir las infecciones lavándose frecuentemente las manos, preparando los alimentos en condiciones higiénicas, evitando el contacto cercano con enfermos, adoptando medidas de protección en las relaciones sexuales y manteniendo las vacunaciones al día
  • Preparar los alimentos en condiciones higiénicas tomando como modelo las cinco
    claves para la inocuidad de los alimentos de la OMS –mantener la limpieza, separar
    alimentos crudos y cocinados, cocinar completamente, mantener los alimentos a
    temperaturas seguras y usar agua y materias primas inocuas–, así como elegir alimentos para cuya producción no se hayan utilizado antibióticos con el fin de estimular el crecimiento ni de prevenir enfermedades en animales sanos.

Los profesionales de la salud pueden:

  • Evitar las infecciones velando por la limpieza de las manos, el instrumental y el entorno
  • Prescribir y dispensar antibióticos solo cuando sean necesarios, de conformidad con las directrices en vigor
  •  Notificar las infecciones resistentes a los antibióticos a los equipos de vigilancia
  • Informar a los pacientes sobre cómo tomar los antibióticos correctamente, la resistencia a estos fármacos y los peligros de su uso indebido
  • Informar a los pacientes sobre cómo se pueden prevenir las infecciones –por ejemplo, vacunándose, lavándose las manos o cubriéndose la boca y la nariz al estornudar–

El sector agrícola puede:

  • Administrar antibióticos a los animales únicamente bajo supervisión veterinaria
  •  No utilizar antibióticos para estimular el crecimiento ni para prevenir enfermedades en animales sanos
  • Vacunar a los animales para reducir la necesidad de antibióticos y utilizar alternativas a estos siempre que las haya
  • Fomentar y aplicar buenas prácticas en todos los eslabones de la producción de
    alimentos de origen animal y vegetal
  • Fomentar la seguridad biológica en las granjas para prevenir las infecciones mediante la mejora de la higiene y el bienestar de los animales

Novedades recientes

Aunque hay algunos antibióticos nuevos en fase de desarrollo, no es de prever que ninguno de ellos sea eficaz contra las formas más peligrosas de algunas bacterias resistentes.

Dada la facilidad y la frecuencia con que se desplazan ahora las personas, la resistencia a los antibióticos es un problema de dimensiones mundiales que requiere esfuerzos por parte de todas las naciones y de diversos sectores.

Impacto

Cuando ya no se pueden tratar las infecciones con los antibióticos de primera línea es necesario emplear fármacos más caros. La mayor duración de la enfermedad y del tratamiento, a menudo en el medio hospitalario, incrementa los costes de la atención sanitaria y la carga económica para las familias y la sociedad.

La resistencia a los antibióticos está poniendo en riesgo los logros de la medicina moderna. Si no disponemos de antibióticos eficaces para prevenir y tratar las infecciones, los trasplantes de órganos, la quimioterapia y las intervenciones quirúrgicas se volverán más peligrosas.

Respuesta de la Organización Mundial de la Salud

La lucha contra la resistencia a los antibióticos reviste alta prioridad para la OMS. La Asamblea Mundial de la Salud aprobó en mayo de 2015 un plan de acción mundial sobre la resistencia a los antimicrobianos, incluida la resistencia a los antibióticos. Su finalidad es asegurar que se pueda seguir previniendo y tratando enfermedades
infecciosas por medio de fármacos eficaces y seguros.

El plan de acción contiene cinco objetivos estratégicos:

1. Mejorar la sensibilización y los conocimientos en materia de resistencia a los
antimicrobianos
2. Reforzar la vigilancia y la investigación
3. Reducir la incidencia de las infecciones
4. Optimizar el uso de medicamentos antimicrobianos
5. Asegurar que se realicen inversiones sostenibles en la lucha contra la resistencia
a los antimicrobianos

Semana Mundial de Conciencia sobre el Uso de los Antibióticos

La campaña mundial plurianual, que desde 2015 se celebra en el mes noviembre bajo el lema «Antibióticos: manéjalos con cuidado», tiene un volumen cada vez mayor de actividades.

Resistencia a los antibióticos

Evalúa tus conocimientos sobre la resistencia a los antibióticos

¿Cuánto sabes sobre la resistencia a los antibióticos?

1. Los antibióticos son medicamentos potentes que permiten luchar contra:

  1.  Los virus.
  2.  Las bacterias.
  3. Todos los microbios.

2. La resistencia a los antibióticos aparece cuando mi organismo se hace resistente a los antibióticos.

  1. Verdadero.
  2. Falso.

3. Las bacterias resistentes a los antibióticos pueden transmitirse al ser humano:

  1. Por contacto con alguien que tenga una infección resistente a los antibióticos.
  2.  Por contacto con algo que haya tocado una persona que tenga una infección resistente a los antibióticos –por ejemplo, en centros sanitarios con una higiene deficiente, las manos de los profesionales sanitarios o los instrumentos que utilizan–.
  3. Por contacto con animales vivos, alimentos o agua portadores de bacterias resistentes a los antibióticos.
  4. Todo lo anterior.

4. ¿Qué puede ocurrir si contraigo una infección resistente a los antibióticos?

  1. Puedo estar enfermo más tiempo.
  2. Es posible que tenga que consultar al médico más veces o que tenga que ser hospitalizado.
  3. Puede que necesite medicamentos más caros con más efectos colaterales.
  4.  Todo lo anterior.

5. La resistencia a los antibióticos ya está descontrolada y la situación es cada vez peor. Yo no puedo hacer nada.

  1. Verdadero.
  2. Falso.

6. Puedo ayudar a detener la resistencia a los antibióticos si:

  1. Recomiendo a mis familiares que tomen los antibióticos que me han prescrito.
  2. Los tomo en cuanto empiece a sentirme enfermo, tanto si los obtengo en la farmacia como si me los da un amigo.
  3. Consulto con mi médico cuando me siento enfermo y no me encuentro bien de salud.

RESPUESTAS:
1B-2B- 3D-4D- 5B-6C
Seguiremos hablando de este tema porque nuestro objetivo principal es la prevención, para no llegar a tener que usar los antibióticos y, si son necesarios, siempre bajo la supervisión médica.

Dra Teresa Pérez
Coach de salud
Médico de empresa
Especialista en Valoración del Daño Corporal

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