Tabani es una profesional de éxito hoy en día, felizmente casada y realizada en todos los ámbitos, sobre todo en su interior. Sin embargo, hace unos años su vida era totalmente diferente.

Como ella misma nos relata, una serie de decisiones equivocadas en su vida destruyeron su vida y su dignidad, y solo la fe viva y práctica que conoció en el Centro de La Mano que Ayuda pudo revertir esa situación.

“Mi vida era la suma de mis malas decisiones que hicieron que mi vida se convirtiera en una maldición.

Me casé a los 17 años, inmadura, sin saber nada de la vida sentimental, ni de cómo llevar una relación. Pronto mi matrimonio fracasó y yo me sentí devastada. A los pocos meses me ofrecieron entrar en la prostitución y acepté. Esa fue la peor decisión de mi vida. Me involucré en este mundo y después con las drogas. Esto trajo problemas a mi salud, o sea, mi vida fue de mal en peor, en todos los sentidos.” -cuenta Tabani.

Poco a poco se fue adentrando en un circulo vicioso de drogas, prostitución y la inevitable depresión…

“El dinero era lo único que no me faltaba, pero la verdad es que me faltaba todo. Empecé a sufrir enfermedades, pesadillas, y a pensar en quitarme la vida. Constantemente planeaba el fin de mi vida porque me sentía fracasada. En dos ocasiones estuve a punto de morir por sobredosis, por el consumo de drogas. Me sentía una persona totalmente infeliz, fracasada, derrotada y frustrada.”

En esta situación, Tabani buscó ayuda. “La primera vez que llegué al Centro Cristiano de La Mano que Ayuda decidí entregarme completamente. Ya lo había perdido todo. No tenía nada más que perder. Esta fue la mejor decisión de mi vida”.

Asistiendo y practicando, Tabani alcanzó mucho más de lo que había perdido. Recuperó su salud, abandonó la prostitución, ejerce su profesión en aquello que le gusta y se casó con una persona que la ama y la respeta.

“De todo lo que tengo ahora, lo que yo más valoro es el Espíritu Santo, ya que, con Él uno lo consigue todo.”

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