Hay una agresividad que por ser “muda”, “sorda”, “invisible”… es la más difícil de identificar y evaluar. Sacude la estabilidad emocional de una persona de forma continua y sistemática. Utiliza intimidación, control, imposición, culpabilización o desvalorización aprovechando el amor que la persona le profiere: El maltrato psicológico.

Debido al agotamiento emocional al que están sometidas sus víctimas son capaces de justificar una agresión física y, todavía más, una agresión, aparentemente subjetiva, como es el maltrato psicológico. El maltratador:

  • Control de forma absoluta los recursos económicos de la víctima.
  • Se cree/muestra superior. Toma las decisiones, cuestiona las de ella. Le recuerda sus fallos persistentemente. Obliga… incluso a mantener relaciones sexuales. Castiga con indiferencia, gritos, enfado.
  • Elimina/ridiculiza las creencias/ideales de la víctima obligándole a aceptar las suyas.
  • Las aísla y vigilia reduciendo sus relaciones sociales, ridiculizándola delante de éstas. Escucha sus conversaciones, lee su mensajes, la acompaña siempre e impone su forma de vestir.

Todo esto genera consecuencia en la víctima:

  • Psicológicas: Baja autoestima. Culpa e indefensión. Estrés crónico y ansiedad. Consumo/adicción de sustancias (psicofármacos, alcohol, drogas…) como forma de huida de la realidad. Miedo.
  • Físicas: Alteraciones del sueño, hipertensión, digestivas, dolores de cabeza, musculares…
  • ·Sociales: Disminuye el rendimiento. Aislamiento/alejamiento de familiares, amigos, compañeros…
     

Qué hacer

¡No te lo creas, no es cierto! Quien te quiere…

  • NO te juzga, controla, obliga, humilla, castiga.
  • Te sugiere, aconseja, anima, apoya, protege.
¡Busca ayuda! Rodéate de tus amigos y familiares.
¡Habla! Si es necesario, busca ayuda profesional.

 

Maribel Salvo
Psicóloga y Vicepresidenta de LMQA