Se denomina gastroenteritis a la inflamación (hinchazón) de la membrana interna del estómago e intestino. Se caracteriza por la presencia de 3 o más deposiciones al día de consistencia blanca o líquida y una duración inferior a 15 días. Puede acompañarse de otros síntomas como vómitos, fiebre y dolor abdominal. La causa más frecuente de gastroenteritis es la de origen vírico, normalmente los norovirus o los rotavirus.

¿Qué es la gastroenteritis vírica?

Aunque las gastroenteritis pueden estar provocadas por otros tipos de microorganismos, las de origen vírico son las más frecuentes en los países industrializados, en los que constituye una de las enfermedades más comunes en todos los grupos de edad, según datos de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).

Se trata de un proceso agudo que mejora de forma espontánea al cabo de uno a tres
días. Esta afección provoca una alteración transitoria de la capacidad del intestino para regular la absorción y la secreción de sales y agua, así como un rechazo de los
alimentos, lo que produce síntomas como diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal.
A veces, puede prolongarse en el tiempo como consecuencia del desarrollo de
una intolerancia a la lactosa o una sensibilización a las proteínas de la leche de vaca.

La gastroenteritis vírica es una enfermedad muy contagiosa, que se propaga mediante el contacto directo con una persona infectada, al compartir con ella cubiertos, alimentos o bebidas, o también a través del agua o alimentos contaminados por el virus.

¿Quién puede padecer gastroenteritis?

La gastroenteritis vírica puede afectar a cualquier persona de todo el mundo, aunque son los menos de cinco años y los ancianos quienes presentan mayor riesgo de padecerla. También las personas con un sistema inmunitario debilitado son más propensas a contagiarse.

Según documentos oficiales del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, las gastroenteritis causadas por rotavirus constituyen una causa importante de mortalidad y morbilidad en todo el mundo, siendo, en el caso de población infantil, uno de los motivos más importantes de atención y/o ingreso hospitalario.

¿Qué causa la gastroenteritis vírica?

Los principales virus causantes de la gastroenteritis vírica aguda son:

  • Norovirus. Estos virus circulan de forma habitual en la población general, especialmente durante los meses invernales, entre noviembre y abril. Son la causa más frecuente de epidemias de gastroenteritis aguda no bacteriana, aunque pueden presentarse como casos aislados o bien como grandes brotes en determinados colectivos (guarderías, hospitales, hoteles…).
  • Rotavirus. Son la principal causa de gastroenteritis en lactantes y niños menores de 2 años. Es más, en España, es la primera causa de hospitalización por diarrhea en menos de cinco años. También los adultos se pueden infectar por rotavirus, ya que lo más frecuente es que el virus se transmita de los menores a sus padres. Así mismo, los mayores de 60 años y los ancianos también son susceptibles de padecer gastroenteritis por rotavirus, sobre todo, aquellos que están ingresados en hospitales o en residencias de ancianos. La transmisión de este virus es del tipo fecal-oral, es decir, a través del agua, los alimentos, artículos como juguetes o el contacto en pasamanos o picaportes.
    Una vez que se ha superado una infección por el virus, se consigue la inmunidad frente al tipo concreto del rotavirus que existen que, además, se manifiestan en periodos del año diferentes.
  • Astrovirus. La infección por astrovirus tiene una distribución mundial y que es más común en niños durante su primer año de vida, así como en personas inmunodeprimidas y ancianos, y durante los meses fríos del año.
  • Adenovirus.
  • Torovirus y coronavirus.
  • Otros menos comunes como el parechovirus, el enterovirus y el kobuvirus (virus Aichi).

¿Cómo se propaga la gastroenteritis vírica?

Los virus que provocan la gastroenteritis vírica se transmiten de distintas maneras, pero en general lo hacen de persona a persona por la ruta feca-oral. Uno de los más comunes, los norovirus, se hallan en las heces y en el vómito de las personas infectadas, que pueden contagiar desde el momento en que comienzan a notar los síntomas hasta el comienzo de la recuperación.

De acuerdo a la información facilitada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, los norovirus pueden transmitirse de las siguientes:

  • Comiendo alimentos o ingiriendo líquidos contaminados. Sobre todo ocurre cuando ingerimos productos crudos o poco cocidos, como por ejemplo, crustáceos y moluscos bivalvos, por contaminación fecal de las aguas en que viven. El contagio del alimento puede producirse también por un manipulador infectado (en el caso de bocadillos y ensaladas).
  • Tocando objetos contaminados y luego llevándose las manos o los dedos a la boca o a través de superficies contaminadas, especialmente sobre las que existe contacto frecuente con las manos (barandillas, pasamanos, botones de ascensores, etc.).
  • Mediante el contacto directo con una persona infectada. Por ejemplo, cuidando de ellas o compartiendo alimentos o cubiertos. 
  • Es fácil que los norovirus se extiendan con rapidez de persona a persona en lugares cerrados y concurridos como residencias de ancianos, guarderías, escuelas y cruceros, así como que provoquen brotes en restaurantes. 

¿Cuáles sos sus síntomas?

Los síntomas de la gastroenteritis vírica aguda, que surgen entre cuatro y cuarenta ocho horas después del contacto con el virus, varían en función del tipo de virus que haya causado la infección. En general, pueden ser los siguientes:

  • Dolor abdominal
  • Diarrea, que puede llegar a ser líquida.
  • Náuseas y vómitos. 
  • Cefalea.
  • Dolores musculares y articulares. 
  • Fiebre, escalofríos y/o sudoración. 
  • Transpiración o piel transpirada. 
  • Falta de apetito
  • Pérdida de peso. 
  • Cansacio. 

El cuadro de síntomas asociado a la gastroenteritis suele desaparecer por sí solo al cabo de entre uno y tres días, aunque puede llegar a durar hasta diez, siempre en función del tipo de virus causante. En el caso del rotavirus, la gastroenteritis puede llegar a ser severa en bebés y niños pequeños.

¿Puedo conllevar complicaciones?

La complicación más importante de la gastroenteritis aguda suele ser la deshidratación, siendo mas frecuente en los lactantes y ancianos y personas debilitadas por otras enfermedades. 

Esta ocurre cuando la cantidad de líquido que sale del cuerpo es mayor que la que entra y puede darse cuando no se toma la cantidad suficiente de líquido o cuando se pierde más líquido corporal que lo habitual. La deshidratación puede suceder lenta o rápidamente y eso determina el grado de gravedad del paciente, que puede necesitar incluso el ingreso hospitalario. 

Los niños pequeños y los bebés tienen más probabilidades de deshidratarse porque sus cuerpos son más pequeños y tienen menores reservas de líquidos. Los niños mayores y los adolescentes pueden resistir mejor los desequilibrios de líquido. 

Los síntomas específicos asociados a la deshidratación son:

  • Desasosiego, somnolencia o irritabilidad.
  • Piel fría o sudorosa, seca y arrugada.
  • Bajos niveles de energía, por lo que el enfermo parece muy débil o flojo.
  • Ausencia de lágrimas al llorar.
  • Boca y/o lengua seca al llorar.
  • Ojos hundidos, igual que, en bebés, la zona blanda (fontanela) de la cabeza. 
  • Menos cantidades de orina, ausencia de orina durante 8-12 horas u orina de color oscuro. 

¿Cómo se diagnostica y trata la gastroenteritis vírica?

El diagnóstico de la gastroenteritis se realiza a partir de la sintomatología del paciente y, si es necesario, se efectúa un cultivo de la heces  para conocer el germen causante de la afección. 

Y en general, el principal objetivo del tratamiento es la prevención de esa deshidratación. Para ello, se deben reponer las sales y minerales perdidos en la diarrea y el vómito mediante la ingesta de líquidos adicionales ricos en sales y azúcar, que pueden ser caseros (agua con limón, zumos de fruta sin pulpa…), adquirirse en farmacias (soluciones de rehidratación oral con glucosa y sodio) o, en su defecto, bebidas isotónicas para deportistas.

Este líquido debe ingerirse en cantidades pequeñas (de 60 a120 ml) cada treinta o
sesenta minutos, ya que tomar demasiado de una vez puede causar vómitos. Con
bebés o niños pequeños, puede usarse una cucharita o una jeringa.

En los casos más graves en los que el organismo es incapaz de retener líquidos, puede ser necesario administrarlos por vía intravenosa, sobre todo en el caso de bebés y niños pequeños.

Normalmente, no se requiere ningún tipo de medicación ni existen tampoco medicamentos específicos. Si es necesario, puede recurrirse a los analgésicos para tratar el dolor y/o la fiebre, los antieméticos para mejorar las náuseas y vómitos. Los antibióticos no son efectivos en caso de infecciones víricas.

Una vez que los síntomas comienzan a remitir y el organismo vuelve a tolerar alimentos sólidos, pueden introducirse de manera progresiva alimentos astringentes y sin fibra, como por ejemplo yogur natural, pan tostado, arroz blanco, jamón cocido,
tortilla bien cuajada, pechugas de pollo hervidas o a la plancha, pescado blanco, manzana rallada sin piel, membrillo o plátano maduro (ricos en un tipo de fibra soluble llamado pectina).

Dra Teresa Pérez
Coach de Salud
Médico de Empresa
Especialista en Valoración del Daño Corporal

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