Ya estamos. Otro año más con los propósitos de Año Nuevo. Durante esta época nos planteamos realizar cambios para mejorar áreas de nuestra vida, pero a veces no pasan de ser meras intenciones que todos nos planteamos, pero que no se definen y se colocan los medios necesarios para que se plasmen en realidad Este es el reto para comer más sano.

MÁRCATE PROPÓSITOS SMART

No, no estoy haciendo publicidad de un coche urbano. El acrónimo SMART viene del inglés Specific, Measurable, Achievable, Realistic and Time, que quiere decir Específico, Medible, Alcanzable, Realista y Tiempo. Esta regla mnemotécnica se utiliza mucho en el entorno empresarial  a la hora de marcar objetivos, pero podemos aplicarla en otros aspectos de nuestra vida.

Pensemos bien en ese propósito y en lo que significa. ¿Es realmente un objetivo específico? ¿Qué significa comer más sano? ¿Cómo lo vas a medir?, es decir ¿cómo vas a saber que estás comiendo sano? ¿Durante cuánto tiempo vas a comer más sano? Y así podemos seguir haciéndonos preguntas que sólo nos llevarán a darnos cuenta de lo mal que nos hemos planteado nuestro propósito de Año Nuevo y de lo fácil que será fracasar si no cambiamos la perspectiva. Y NOS DEDICAMOS A LA ACCIÓN Y TOMA DE DECISIONES.

¡Empecemos!

12 propósitos saludables para cada mes del año

Si realmente quieres mejorar tu salud este año, empieza a incorporar el primer propósito saludable

Te retamos a incorporar todos estos consejos mes a mes para que puedas adquirir unos hábitos saludables a lo largo de todo el año.

  • Enero: deshacerse de los productos ultra-procesados ​​de la despensa

“empezar por lo más importante“: no conseguirás ningún cambio apreciable si sigues consumiendo productos preparados de manera industrial que contienen grandes cantidades de azúcar, sales, aditivos, grasas poco saludables o harinas refinadas. Estos productos aportan calorías vacías y son perjudiciales para nuestra salud.
Así que lo primero que tienes que hacer nada más comenzar el año debe ser eliminar de tu despensa los donuts, bollicaos, yatekomo’s, bebidas azucaradas y todo el resto de productos que no aportan nada bueno.

  • Febrero: lea las etiquetas de los alimentos

“aprender a distinguir productos más o menos saludables gracias a los datos que aporta su información nutricional“. Por este motivo es importante aprender a descifrar toda esta información, teniendo en cuenta la lista de ingredientes (ordenados de mayor a menor cantidad en el producto) y la información nutricional (que incluye las calorías, grasas, proteínas, sales o hidratos de carbono y azúcares).

También es importante no dejarse engañar por aquellas etiquetas tipo “sin azúcares añadidos” o “integral”, porque no siempre convierte este alimento en un producto saludable, por lo que es recomendable entender las etiquetas de los alimentos.

  • Marzo: cambia el ascensor

“abandonar el ascensor y subir y bajar por las escaleras“. Si consigues instaurar esta práctica diaria, conseguirás activar la musculatura de las piernas y los glúteos, te ayudará a eliminar grasas y mejorar tu salud cardiorrespiratoria. Puedes optar por subir lo más rápido posible, de dos en dos, hacer elevaciones de rodillas… pero si consigues siempre subir y bajar por las escaleras, ¡notarás como tu cuerpo lo agradece!

  • Abril: toma el sol 10 minutos al día

“tomar el sol 10 minutos al día“. Entre los meses de abril y julio es suficiente tomar el sol durante 10 minutos al día para obtener la dosis perfecta de Vitamina D que necesita nuestro cuerpo, una sustancia muy importante que ayuda a absorber el calcio, uno de los principales elementos que constituyen nuestros huesos. La deficiencia de esta vitamina puede conllevar la aparición de enfermedades como la osteoporosis o el raquitismo.

  • Mayo: añade verduras a tus comidas

“incorporar vegetales y/o hortalizas tanto en la comida como en la cena” por todos los nutrientes que aporta a tu cuerpo, porque te ayudan a controlar el peso y el colesterol, entre otros beneficios.

Puedes incluir verduras en muchos platos, como por ejemplo salsas, tortillas, pizzas, hamburguesas vegetales, lasaña, purés, batidos con vegetales y frutas… las posibilidades son muchas!

  • Junio: cambia los dulces para la fruta

No hay nada más refrescante en verano que la fruta de temporada, por lo te animamos a cambiar los dulces por la fruta». Para aquellas personas amantes de los dulces, puede resultar complicado prescindir de las galletas, pastelitos o postres industriales, pero junio es el mejor momento del año para sustituir estos productos por otros bien naturales como las fresas, melocotones, cerezas, albaricoques, peras, manzanas, papaya…

  • Julio: incluye frutos secos y semillas en tu día a día

incluir “frutos secos y semillas en tu día a día” ya que normalmente olvidamos que son una fuente excelente de nutrientes que necesita nuestro cuerpo: aportan minerales, son ricos en vitamina B, en grasas saludables, contienen proteínas vegetales y fibra. Con un puñado al día es suficiente, ya que tienen un alto contenido calórico.

  • Agosto: elección agua para hidratarte antes de que los refrescos

En un mes tan caluroso como agosto, “hidratarse con agua en vez de refrescos y evitar las bebidas alcohólicas». Si tienes sed, no es muy recomendable saciarla con refrescos azucarados y mucho menos con una cerveza o cualquier otra bebida alcohólica, ya que todos sabemos que generan deshidratación. Además, todo el azúcar que contienen estas bebidas ayudan a aumentar el riesgo de obesidad debido a la gran cantidad de calorías que aportan.

  • Septiembre: planifica tu alimentación

“planificar la alimentación” justo después de las vacaciones de verano. En septiembre es un momento clave para solicitar un asesoramiento nutricional, que te enseñará a comer de manera saludable, conocer alternativas para compensar cualquier exceso y, lo más importante, planificar y organizar un plan nutricional a medida sin la necesidad de recurrir a dietas restrictivas.

  • Octubre: consume más alimentos de temporada

“Consumir alimentos de temporada nos aporta una multitud de beneficios y ventajas». Los productos de temporada suelen tener un precio más económico, son más frescos porque se recolectan en su punto de maduración y mantienen así sus nutrientes, ayudamos a mantener la agricultura local y tradicional… Algunos productos que no pueden faltar durante el otoño en tu despensa son los higos, las naranjas, la granada, espinacas, acelgas, brócoli, las setas o la calabaza.

  • Noviembre: comer más proteína vegetal y menos animal

“incluir más proteína vegetal en vez de animal», que es lo que la mayoría de personas solemos consumir. Los alimentos vegetales ricos en proteínas, como por ejemplo las legumbres (garbanzos, lentejas, soja o judías), frutos secos, cereales o semillas, no contienen colesterol, aportan un alto contenido de fibra, son más fáciles de digerir, ideales para dietas bajas en calorías y más económicos que los alimentos de origen animal, aparte de otros factores relacionados con el medio ambiente.

  • Diciembre: aprender nuevas recetas rápidas, fáciles y saludables

Para terminar el año, nada mejor que “aprender nuevas recetas rápidas, fáciles de preparar y saludables».

Si consigues seguir este calendario mes a mes, a finales de año te sentirás mucho mejor contigo mismo/a. La alimentación y los hábitos saludables son la principal herramienta para combatir y evitar las principales enfermedades no transmisibles actuales, como la obesidad, los problemas cardiovasculares, el cáncer o la diabetes.

Te recomendamos ponerte en las manos de un buen profesional para aprender todo lo que necesitas para seguir una vida plena y saludable. 

Ahora solo falta que tu inicies tu propio reto para tener un año de una salud renovada y transformada.

Dra Teresa Pérez
Coach de Salud
Médico de Empresa
Especialista en Valoración en Daño Corporal

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