Cuando el asunto es el dolor, interior o físico, muchos hacen de todo sin importar lo que sea con el propósito de atenuar este dolor. Lucía no sabía definir el motivo que la llevaba a sentirse de la forma que se sentía, pero una cosa sí sabía, que de una u otra forma aquel dolor tenía que pasar y dejar de causarle ese sufrimiento…

“He sido adicta al tabaco durante 21 años. Siempre fui una persona muy triste, vacía, tenía depresión y sufría mucho, aunque aparentemente no tenía motivos para ser así. Sólo yo sabía el dolor que sentía dentro de mí. Nadie me entendía. Comencé con el vicio desde muy joven, pues era una forma de calmarme.

Intenté varias veces dejar de fumar, pero nunca lo conseguía porque el vicio siempre era más fuerte que yo y eso me llevaba a pensar que era una persona débil. Por todo ello, mi autoestima estaba por los suelos, creyendo que nunca lograría nada en mi vida y que hiría de fracaso en fracaso como había sido hasta ese momento”.

TRATAMIENTO ÚNICO
“Conocí el Centro de La Mano que Ayuda a través de una amiga y fue ahí donde realmente conseguí cambiar mi vida y mi forma de pensar.

Hoy, no soy una mujer triste ni depresiva, consigo sonreír y tengo motivos para eso. He podido dejar por completo el vicio y poco a poco he ido alcanzando mis sueños.” Lucía.

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